jueves, 17 de julio de 2008

El hombre que Evitaba el Amor

Esta es la historia de Augusto Fuentes, un hombre que vive por vivir, respira solo para sobre existir. Esta persona con un pasado desventurado y un futuro incierto no tiene idea de lo que le viene por vivir. Pues su estilo cotidiano de vida está por cambiar, algo a él lo viene a atormentar.

Augusto era el tipo de persona que solo llega a existir rara vez en generaciones. Hombre excéntrico proveniente de una buena dinastía de familias, con un aspecto de buen mozo, deseado por mujeres e idolatrado por los varones. Su trabajo y posesiones eran las razones que envidiaban de él. Pero lo que la mayoría de las personas no sabían de su persona era el miedo que sentía a un sentimiento: El Amor.

Quizá su infancia haya sido la causa de todos sus miedos en su vida. Cuando era pequeño Augusto amaba y quería a sus padres como el tesoro mas preciado existente sobre la tierra. Pero un incendio ocurrido en la vieja casa de descanso de la familia, se los arrebato con violencia de su vida. Ambos murieron y el niño creo un sentimiento de abandono, sus padres se habían ido, extrañarlos era muy doloroso. ¿Cómo un ser tan inocente entendería que en la vida hay que aceptar las perdidas? A él nadie le explicó y le hablo. La criatura asumió que no podía querer a nadie mas, mucho menos amar; de que servía esto si el amor no es para siempre, de alguna forma se acaba, te lastiman y duele mucho lamentarse. Duele amar, duele saber que te amaron.

Su adolescencia fue vivida “normal”. Tuvo distintas novias, las chicas del colegio lo seguían. Nunca se le dificultó el tema de las citas, pero cuando empezaba a fluir alguna sensación que involucrara sentimientos, el se alejaba de las chicas. Entre los comentarios de él se decía: “Busca, encuentra y enamora. Después, deja sola y triste a la persona”.

Pero al cumplir 25 años su corazón amorfo y desprendido iba a cambiar, su sonrisa falsa y graciosa no seria más de disfraz. Al fin una mujer lo empezó a tentar. ¿Pero qué tenía esta dama en especial? A decir verdad ni el mismo se contestaba a esta pregunta. Solo sabia que Ángela lo hacia temblar, que con solo admirar su belleza lo podía hacer llorar.

Ángela era deseada por muchos, una mujer vivida y no sentía temor hacia nada. Era casi una década mayor que Augusto, soltera y profesionista; independiente su mejor enunciación.

Una cruda mañana de invierno Augusto se encontraba caminando por una de las principales calles de Morelia, ese día fue el momento en que vio por primera vez a Ángela. Como podía olvidar ese instante, si sintió que todo el mundo se detenía. La mujer también notó la presencia de nuestro personaje, una hembra en sus cinco sentidos no puede ignorar a tan descomunal belleza de hombre. Los días pasaron y Augusto tardó en volver a ver a Ángela, él sabia que ella volvería a ese lugar; una mujer siempre vuelve a una zapatería.

El día de su encuentro Augusto se acercó a ella con mucha naturalidad, comenzó con la clásica plática de cortejo entre una pareja. Él le solicitó ayuda para elegir unos zapatos, dando como excusa que eran para una buena amiga de él. Ángela sintiéndose nerviosa y algo tímida aceptó. Estuvieron platicando durante el proceso de elección del calzado, sus miradas se cruzaban frecuentemente y él notó que había algo especial en esa mujer. Al terminar la compra Augusto sostuvo la caja de zapatos y dirigiéndose a Ángela le expresó.

-Bueno, gracias por ayudarme con esta tediosa tarea ahora tengo que entregar esto a una hermosa mujer; toma, es un regalo para ti-. Ángela se quedó sin habla pues el hombre que estaba frente a ella le había ofendido con su juego. -¿Qué te hace pensar que aceptaré esto?- A lo que Augusto contestó con firmeza –Puedes dejar los zapatos, pero eso no impedirá que te invite a salir, ¿Qué dices?-

Ángela sabia que al aceptar la oferta su orgullo no saldría a flote pero su instinto le decía que oportunidades así no vienen a cada instante. – ¡Hombre! Eres inteligente, acertaste a mi debilidad hacia el calzado y la usaste en mi contra-.
Augusto a decir verdad por un momento le pasó por su mente que Ángela no aceptaría salir con él. Pero la noche en que salieron por primera vez sucedió. Los dos estaban encantados por la velada, compartían intereses en común, además de que Ángela le resultaba una mujer muy interesante a Augusto.

Así pasaron semanas y las citas entre estos personajes continuaron. Cada instante que pasaban juntos les resultaba tan perfecto. Ángela como toda mujer ilusionada cayó paulatinamente enamorada. ¿Será el hombre indicado con el cual puedo compartir mi vida?, esta era la pregunta que pasaba por la cabeza de Ángela cada vez que miraba los ojos de Augusto.

El hombre comenzó a sentir algo que era nuevo para él. Un amor lo viene a salvar, pero este infeliz lo ha de arruinar. Al sentirse vulnerable a tan perfecto sentimiento decide nunca mas volver a ver a la mujer que lo puede sacar del hoyo. De la noche a la mañana Augusto corta cualquier tipo de contacto. Como si nunca hubiera conocida a ésta dama…la olvidó.

De Ángela nunca mas se supo nada, quizá encontró un hombre que pueda afrontar lo que llega a sentir.

Ahora Augusto sufre y llora en su soledad y cuando alguien lo acompaña finge felicidad. Su vida es un misterio, no se entiende como alguien puede ignorar el amor. ¿Qué le pasa a este hombre insensato? Así nunca se va a salvar. Tanto sufrimiento ya no lo hacer llorar, su corazón ya quiere estallar.
Esta es la historia de un hombre sin amor, galante y conquistador sin intención de serlo, lastima a las mujeres sin quererlo. Siente que solo nació para sufrir y así hacerlo.

Empezar de cero, es todo lo que quiero

Volver a escribir es todo lo que quiero, el hecho de pensarlo me estremece pero si lo pienso no se por que deje de hacerlo.

Deje de hacer lo que mas disfruto; escribir. El curso que ha tomado mi vida estos últimos meses ha incitado a que no haya tomado mi vieja pluma. Quiero empezar de cero, para sentir que nunca abandoné mi cuaderno, para dejar atrás todo lo que me ha estado deteniendo.

Empezar un nuevo diario es uno de mis decretos, no ver los antiguos será mi mayor esfuerzo. Ya no quiero reprimir nada, no me voy a sentir mal por mis palabras.

Quiero empezar de cero, quiero escribir lo que en verdad siento.