Sí existe un estado que odie pero a la vez me persigue, es la monotonía. Mi vida está rodeada de esos procesos que suceden por automático sin que me de tiempo de razonar la más minima acción. Tiempo, tiempo, tiempo en verdad estoy peleada con ese individuo; no hace más que limitarme a sus márgenes aún sabiendo que no puedo ser eterna.
Y quisiera regresar a mis tiempos de tormenta y huracanes, de ahí mis evoluciones hacia la madurez, mis reflexiones más penetrantes y por que no? Los amores más dolorosos pero satisfactorios. ¿Mártir yo? Jamás accederé ser víctima de mi persona, a veces la mente me juega sucio pero, conciencia y razón me resaltan lo que en realidad soy.
Voy hacia la inestabilidad dejando el equilibrio, por que no me gusta la seguridad aún sabiendo que caeré en ella. Y escucho nuevamente las manecillas que parecen aumentar el paso, debo romper los hábitos.
Caer y levantarme. Ahora deseo ser a la que le rompan las esperanzas, victima no victimaria. ¿Tenemos un papel estipulado en la opera de la vida? Espero no sea así, sino estaría completamente destinada a mi desdicha y la señora monotonía tomaría el té puntualmente a mi lado cada día a las 6.

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