Todo parece estar tomando un curso plenamente satisfactorio, me siento tranquila. Es la sensación de apacibilidad que se entierra en mis poros, se aferra y desea permanecer ahí, solo ahí. Se que esto no podrá ser perpetuo, todo se transforma para pasar a una especie de evolución. Entre pensamientos y sollozos deseo con todo anhelo que esto marche para el bien de las dos. No puedo negar el miedo que llego a sentir al estar exponiendo lo vulnerable que tiende mi alma a ser, me tienes y te tengo, nuestros deseos y sueños están desnudos viéndose cara a cara. Al final valió la pena la demora o quizá esa era la manera en que tenían que andar nuestra vida.
jueves, 25 de junio de 2009
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